
Hoy desgranaremos que hay detrás de esas piezas en las que se recogen los principales datos de una persona o empresa y que se entregan como forma de identificación y localización, siendo esenciales en cualquier área de negocio. Hablamos de las tarjetas de visita o tarjetas de presentación.
Aunque su origen data del siglo XV en China su uso en Europa se extendió durante el siglo XVII, cuando los lacayos de la realeza entregaban esas primeras tarjetas de visita a los criados de sus anfitriones para anticipar de forma más solemne la llegada de sus dueños.
Hoy en día muchos profesionales recurrimos a ellas porque nos otorgan notoriedad y nos permiten difundir nuestra marca de manera que nuestros clientes potenciales consigan contactarnos fácilmente para adquirir nuestros productos y servicios.
A pesar del progreso de la tecnología que nos permite disponer de tarjetas en formato electrónico, el formato físico es utilizado por muchísimas empresas ya que es innegable el impacto que tiene a la hora de cerrar negocios, sirviendo en muchos casos como estrategia de marketing.
¿Qué información han de mostrar las tarjetas de visita?
Solo la necesaria, aquella que te identifica, que dice quien eres; tu logotipo, a qué te dedicas y como pueden contactar contigo. Pero si crees necesario aportar otra información adicional no te beneficia hacerlo todo en una cara, los espacios en blanco también mejoran tu diseño haciéndolo más claro y atractivo y sirven para resaltar otras cosas.
Por tanto puedes utilizar el reverso de la tarjeta para detallar la información, mostrar un listado de tus productos y/o servicios o para una promoción concreta.
El tamaño, diseño y material de las tarjetas si importan
El material te diferencia y aunque la inmensa mayoría se realizan en papel (en sus múltiples variedades), puedes utilizar madera, plástico o metal siempre que aporte valores que sean una referencia al origen y calidad de tus servicios o productos dando sentido a tu marca.
Si piensas que para destacar de tu competencia las tarjetas de visita han de ser más grandes de lo normal estarás obviando que su destino más lógico, es decir los tarjeteros, no los van a admitir.
Si por el contrario tus tarjetas son pequeñas estarás desaprovechando un espacio vital para mostrar la información importante por lo que el tamaño recomendado (estándar) debe estar en torno a los 9x5cm.
En su diseño la tarjetas de visita deben mantener la coherencia con el resto de los soportes de comunicación: logotipo, colores, tipografías, símbolos, etc. para transmitir una imagen global compacta, sin fisuras.
NO dejes el diseño en manos de aficionados, busca a profesionales del diseño gráfico que puedan asesorarte y hacer que realmente te diferencies de tus competidores, haciendo tu marca única y exclusiva.